Quiero cambiar, pero ¿por dónde empezar ?
Actualizado: hace 4 días

Quiero cambiar, pero ¿por dónde empezar?
A veces sentimos la necesidad de cambiar algo en nuestra vida sin saber exactamente qué ni por dónde empezar. Y es normal.
Primero aparece una incomodidad, la sensación de que algo ya no nos satisface, que ya no nos entusiasma o quizás incluso que nunca nos entusiasmó realmente.
Tal vez las decisiones que te llevaron hasta donde estás hoy no hayan sido dictadas verdaderamente por tu ser más profundo, sino más bien por las expectativas, los sueños o los miedos de los demás.
¿Podés identificar por qué tomaste algunas de las decisiones importantes de tu vida: tu trabajo, tu profesión, tu pareja, tus amistades o incluso el lugar donde vivís?
¿Tomaste esas decisiones porque había que hacerlo, porque tus padres lo deseaban, porque la sociedad parecía privilegiar ese camino, por necesidad o porque en ese momento te parecía la solución más fácil?
¿Dejaste de lado algunos de tus sueños simplemente porque no te permitiste creer que eran posibles?
¿Elegiste hacer ciertas cosas de manera temporal que, finalmente, se instalaron en tu vida durante años?
Identificar el momento en que empezamos a alejarnos de nosotros mismos puede ayudarnos a reencontrarnos.
Cuando perdemos algo, solemos preguntarnos: «¿Cuándo fue la última vez que lo vi?». Podemos hacer el mismo ejercicio con nosotros mismos.
¿Cuándo fue la última vez que te sentiste bien con tu vida? ¿Feliz, entusiasmado/a, en sintonía con lo que estabas viviendo?
Esta pregunta puede ayudarte a reencontrar una etapa de tu vida en la que te sentías más vos mismo/a y a observar qué era diferente en ese momento.
Entonces, antes de querer cambiar, es interesante hacer un balance: ¿qué parte de mi vida ya no me representa? ¿Y esta situación es el resultado de algunas decisiones que tomé?
Porque a veces, por miedo o por falta de claridad, podemos decidir cambiar aquello que resulta más fácil de cambiar, y no necesariamente lo que realmente nos molesta.
Para empezar, te propongo que no pienses en toda tu vida, en tu futuro o en tu jubilación. Pensá más bien en mañana, en el próximo fin de semana, en las próximas vacaciones o en el próximo regreso al trabajo.
¿Cómo te gustaría sentirte?
¿Qué te gustaría recuperar en tus días, en tus mañanas, en tus tardes?
¿Qué te gustaría tener en mayor medida?
Anotá tus respuestas en un papelito.
Una vez que hayas identificado qué te falta, aunque eso pueda llevar tiempo, será más fácil reconocer qué necesitás. Puede ser tiempo, espacio, tranquilidad, alegría, descanso, risas, entusiasmo… No lo sé. Eso te corresponde descubrirlo a vos.
Una vez que lo hayas identificado, pensá en mañana:
¿qué podés hacer para darte un poco de eso que necesitás?
Así es como empezamos a cambiar nuestra vida.
Y antes de tomar grandes decisiones —divorciarte, mudarte, renunciar a tu trabajo—, vale la pena darte tiempo para reencontrarte con vos mismo/a, para que el cambio no sea una forma de escapar de una incomodidad, sino una respuesta a tus verdaderos deseos.
¿Y si te tomaras el tiempo para profundizar un poco más en esta reflexión?
Las preguntas que nos hacemos pueden abrir puertas, pero no siempre es fácil encontrar a solas las respuestas que realmente se corresponden con nosotros.
Te acompaño en este proceso para explorar tu historia, poner en evidencia aquello que influye en tus decisiones y profundizar estas reflexiones a tu propio ritmo.
Ya sea que estés cerca de Montreal o en cualquier otro lugar del mundo, podemos encontrarnos a distancia, en francés o en español.


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